Yo Acepto: El paso de fe que lo cambia todo
Atualizado: 5 de ago.
Cuando Dios llama, el primer sentimiento humano suele ser el miedo. Moisés intentó justificarse diciendo que no sabía hablar bien y que no era capaz (Éxodo 4:10). Gedeón también se escondió detrás de sus inseguridades, afirmando ser el menor de su familia y de la tribu más pequeña (Jueces 6:15).
Ambos se miraron a sí mismos y solo vieron limitaciones, pero Dios vio algo mucho más grande: el propósito. El llamado del Señor no se apoya en la fuerza humana, sino en Su presencia constante con nosotros.
Aun rodeados de dudas, Moisés y Gedeón tomaron la decisión más importante: dijeron “yo acepto”. Moisés fue usado para liberar a todo un pueblo de la esclavitud y vio el mar abrirse delante de sus ojos. Gedeón, por su parte, con apenas trescientos hombres, venció a un enorme ejército, demostrando que la victoria viene del Señor y no del número o de la capacidad humana.
Al aceptar el llamado, Dios realizó cosas extraordinarias por medio de sus vidas.
Decir “yo acepto” al Señor es elegir confiar más en Dios que en nuestras propias limitaciones. Cuando damos ese paso de fe, comenzamos a vivir experiencias que jamás tendríamos por nosotros mismos. Así como Moisés y Gedeón, todo aquel que responde al llamado descubre que Dios es fiel para cumplir todo lo que promete.





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