JOVEN, DIOS TE QUIERE AHORA
La Biblia habla mucho de la juventud, y no la presenta simplemente como una etapa que hay que superar. La presenta como una época de fuerza, decisiones, formación del carácter y llamado de Dios, pero también como un tiempo con peligros particulares.
Una buena manera de resumirlo sería:
Dios no dice al joven: “Espera a ser mayor para servirme”. Le dice: “Acuérdate de mí ahora, entrégame tu juventud y déjame dirigir tu camino”.
1. La juventud es una etapa de fuerza
Proverbios 20:29:
“La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez.”
La fuerza del joven no es solamente física. Hay energía, capacidad para aprender, emprender, luchar, soñar y comenzar. La cuestión bíblica es: ¿a qué dedicará el joven esa fuerza?
1 Juan 2:14:
“Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.”
Esto es precioso: Juan describe jóvenes fuertes espiritualmente, llenos de la Palabra y capaces de vencer.
2. Dios llama a buscarle durante la juventud
Uno de los textos fundamentales es Eclesiastés 12:1:
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.”
La Biblia no enseña: disfruta primero del mundo y cuando seas mayor busca a Dios. Enseña exactamente lo contrario: dale a Dios los primeros años, las fuerzas, los sueños y las decisiones importantes de tu vida.
3. El joven necesita limpiar y guardar su camino
Salmo 119:9:
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.”
La pregunta sigue siendo tremendamente actual. ¿Cómo puede un joven mantenerse limpio en medio de presión sexual, redes sociales, pornografía, materialismo, drogas, violencia, relativismo y presión de grupo?
La respuesta bíblica no ha cambiado: por medio de la Palabra de Dios.
Y continúa:
Salmo 119:11:
“En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.”
No basta con tener una Biblia. La Palabra tiene que entrar en el corazón.
4. La Biblia reconoce que existen “pasiones juveniles”
Pablo dice a Timoteo:
2 Timoteo 2:22:
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”
Observe los dos movimientos:
HUYE de unas cosas.
SIGUE otras.
El joven cristiano no solamente necesita saber decir “no” al pecado; necesita tener algo santo a lo que decir “sí”: justicia, fe, amor, paz y buena compañía espiritual.
5. Ser joven no significa ser espiritualmente inferior
Pablo le dice a un joven Timoteo:
1 Timoteo 4:12:
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”
Esto podría constituir por sí solo una predicación para jóvenes.
El joven cristiano debe ser ejemplo en:
Palabra — cómo habla.
Conducta — cómo vive.
Amor — cómo trata a otros.
Espíritu — su disposición interior.
Fe — cómo confía en Dios.
Pureza — cómo maneja sus deseos y relaciones.
No dice: cuando seas mayor podrás ser ejemplo. Dice: “sé ejemplo” ahora.
6. Dios ha llamado a personas desde muy jóvenes
La Escritura está llena de ejemplos.
Samuel era todavía muchacho cuando comenzó a reconocer la voz de Dios (1 Samuel 3).
David era joven cuando se enfrentó a Goliat. Saúl incluso le dijo:
1 Samuel 17:33:
“No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho…”
Pero aquello que para Saúl era una limitación, para Dios no lo era.
Josías comenzó a reinar con ocho años y siendo todavía joven comenzó a buscar seriamente a Dios:
2 Crónicas 34:3:
“A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre…”
Jeremías respondió al llamamiento diciendo:
Jeremías 1:6:
“¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.”
Pero Dios respondió:
Jeremías 1:7:
“No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.”
Aquí hay una verdad muy importante para nuestros jóvenes:
La juventud puede parecer una desventaja para los hombres, pero no impide el llamamiento de Dios.
7. La Biblia también advierte de las decisiones tomadas durante la juventud
Eclesiastés utiliza una expresión muy fuerte:
Eclesiastés 11:9:
“Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.”
La Biblia no condena la alegría de ser joven. Lo que destruye es la idea de una juventud sin responsabilidad delante de Dios.
Puedes decidir.
Puedes escoger.
Puedes disfrutar.
Pero tus decisiones tienen consecuencias.
8. Hay pecados de juventud que pueden dejar huellas
David oró:
Salmo 25:7:
“De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes…”
Es impresionante que David, siendo ya adulto, mirara hacia atrás y recordara “los pecados de mi juventud”.
Algunas decisiones juveniles duran unos minutos, pero sus consecuencias pueden acompañar durante años.
Por eso la iglesia no debería limitarse a decir a los jóvenes: “No hagas esto, no hagas aquello”. Tiene que enseñarles por qué el camino de Dios protege la vida.
9. Dios también puede restaurar una juventud desperdiciada
Esto es importante para quien diga: “Yo ya desperdicié esos años.”
David pide:
Salmo 51:10:
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
El Evangelio no solamente habla al joven que todavía no ha caído. También habla al joven que ya cayó, tomó malas decisiones, se apartó o destruyó cosas.
En Cristo hay perdón, limpieza, restauración y un nuevo comienzo.
10. Los jóvenes necesitan también a los mayores
Hay algo que considero especialmente importante para la iglesia actual: la Biblia no enfrenta generaciones.
Joel profetizó:
Joel 2:28:
“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.”
Y Pedro utiliza esta profecía en Hechos 2:17.
En el derramamiento del Espíritu aparecen hijos, hijas, jóvenes y ancianos.
La iglesia bíblica no es una iglesia donde los mayores estorban a los jóvenes ni donde los jóvenes desplazan a los mayores.
Es una iglesia donde las generaciones sirven juntas.
Una enseñanza muy necesaria para nuestros jóvenes
Si reuniéramos todo lo anterior, podríamos presentar siete mensajes de Dios para la juventud:
Tu juventud tiene valor delante de Dios — 1 Timoteo 4:12.
Entrega tus mejores años a tu Creador — Eclesiastés 12:1.
Llena tu corazón de la Palabra — Salmo 119:9-11.
Huye de aquello que quiere dominarte — 2 Timoteo 2:22.
No permitas que nadie menosprecie tu edad; sé ejemplo — 1 Timoteo 4:12.
Dios puede llamarte y utilizarte ahora — Jeremías 1:6-7.
Recuerda que tus decisiones presentes están construyendo tu futuro — Eclesiastés 11:9.
Y añadiría un octavo dirigido a nosotros, los adultos y a la iglesia:
No solamente debemos corregir a nuestros jóvenes; tenemos que discipularlos, escucharlos, enseñarles, darles responsabilidad y caminar con ellos.
“JOVEN, DIOS TE QUIERE AHORA”





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