El verdadero Lifestyle
Atualizado: 5 de ago.
Hay un campo misionero del que poco se habla. Raramente se realizan conferencias destinadas exclusivamente a hablar sobre este lugar... ¿Sabes cuál es? Este campo misionero abierto y de libre acceso es nuestra propia vida.
Es muy probable que nunca hayas escuchado hablar de tu vida como un campo misionero, pero esta es una gran verdad: nosotros somos ese campo. Somos cartas abiertas, somos la Biblia en movimiento; en muchos momentos, representamos el único acceso al Evangelio en la vida de alguien.
La Biblia declara:
"Sin duda, ustedes son una carta de Cristo, que muestra los resultados de nuestro trabajo entre ustedes, escrita no con tinta y pluma, sino con el Espíritu del Dios vivo, y grabada no en tablas de piedra, sino en corazones humanos." (2 Corintios 3:3)
El apóstol Pablo afirma a la iglesia de Corinto que ellos eran una carta de Cristo, y que esa carta tenía el poder de evidenciar frutos. Sin embargo, la iglesia de Corinto podría ser definida como una comunidad vibrante, pero inmadura. El gran problema de su mal testimonio no era la ausencia de fe, sino la falta de distinción entre el estilo de vida cristiano y la cultura pagana que predominaba en la ciudad.
Corinto era una metrópolis portuaria conocida por su inmoralidad; el término “corintianizar”, en aquella época, se convirtió en sinónimo de vivir de manera libertina.
Es decir, los hermanos enfrentaban dificultades en su propia manera de vivir porque sus mentes aún no habían sido transformadas, a pesar de la poderosa predicación y enseñanza de Pablo. El punto central aquí es, de hecho, la mentalidad.
En otra carta, esta vez dirigida a la iglesia en Roma, Pablo escribe:
"No imiten el comportamiento y las costumbres de este mundo, sino dejen que Dios los transforme mediante la renovación de su mente, para que experimenten la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios para ustedes." (Romanos 12:2)
De esta manera, podemos concluir que los hermanos en Corinto aún no habían experimentado una verdadera metanoia: una transformación profunda de la mente.
Trayendo esta reflexión hacia nosotros: ¿y tú? ¿Tu mente ha sido renovada? Cuando hay transformación interior, nuestra manera de pensar es modificada y, con ella, nuestras perspectivas y cosmovisión. Pasamos a comprender que somos, de hecho, una carta viva y que, por eso, nuestra existencia se convierte en un campo abierto para la manifestación del Evangelio.
Qué poderoso es vivir una vida temerosa de Dios y adoptar un patrón que contradice los valores humanos. Seguir los principios del Reino significa reflejar a Jesús en todas las áreas, aun siendo imperfectos, pero redimidos.
En la práctica, esto se traduce así:
"Por último, hermanos, quiero decirles una cosa más: concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable y todo lo admirable. Piensen en todo lo excelente y digno de alabanza." (Filipenses 4:8)
Por lo tanto, hay un campo abierto y accesible, listo para recibir misioneros comprometidos con el testimonio, el carácter íntegro, la excelencia, el amor y la misericordia. Cuando hablamos, somos escuchados; pero cuando vivimos lo que predicamos, el impacto es incomparable. No hay nada más elocuente que el ejemplo.
Así, hacemos posible que incontables personas tengan acceso a Jesús por medio de nuestro estilo de vida: una expresión visible de Cristo reflejado en todas las esferas de la sociedad.





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