Has recibido un ticket "All inclusive".
Atualizado: 5 de ago.
Probablemente, ya hayas escuchado aquella historia del hombre que fue a viajar en barco y prácticamente pasó hambre, pues tuvo que arreglárselas con lo que había llevado. Básicamente se mantuvo con agua y pan, porque solamente el último día descubrió que en su reserva ya estaban incluidas todas las comidas del barco.
La Palabra de Dios en Efesios 1:3 dice: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en las regiones celestiales en Cristo".
Parece obvio y lo es, “todas” realmente significa TODAS, pero no son cualquier tipo de bendiciones, son aquellas que realmente valen la pena, bendiciones espirituales en las regiones celestiales en Cristo. La Biblia no está hablando de un coche nuevo en el garaje o de una mansión en la playa, está hablando sobre la victoria garantizada a través de la sangre de Jesús sobre todos los poderes y principados y sobre todos los enemigos que se levantan contra el establecimiento del Reino de Dios en esta tierra. Si te entregaste a Cristo, eres ciudadano de este Reino y debes trabajar en favor de él y no en beneficio propio.
Pablo, escritor de Efesios, vivió estas bendiciones de hecho, llegó a ser mordido por una víbora y sobrevivió (Hechos 28:1-6), en el nombre de Cristo expulsó demonios, hizo maravillas, pasó por varios tipos de persecuciones y tuvo su vida preservada varias veces (2 Corintios 11:23-33), cuando finalmente murió como mártir, no sufrió como un injusticiado, sino que, al igual que Cristo, entregó su propia vida por amor. (Hechos 21:13)
El campo misionero es un lugar donde suceden cosas extraordinarias, pero esto no ocurre por casualidad, las personas están dispuestas a dejarlo todo en favor del establecimiento del Reino, y así Dios las recompensa con señales y maravillas. El hermano André, fundador de Puertas Abiertas, en un país perseguido tuvo sus oraciones respondidas, él tenía el maletero del coche lleno de Biblias para ser donadas, pero los guardias de la frontera al revisar el coche solamente vieron patatas. Esta es solo una de las muchas experiencias vividas en el campo.
Tal vez me preguntes: “¿Estas bendiciones son solamente para los misioneros, pastores y personas similares?” No, las bendiciones son para todos nosotros, ciudadanos del Reino, pero muchas veces nos falta autoridad para tomar posesión de ellas. El Reino no es para aficionados, sino para aquellos que se apropian de él. En Mateo 11:12 leemos: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos sufre violencia, y los violentos se apoderan de él.” Tu escuela, universidad, trabajo, vecindario y familia pueden experimentar el poder que está sobre tu vida, eres un ciudadano del Reino y has sido bendecido con toda clase de bendiciones.
Nuestra mejor arma es el ataque, según Efesios 6 nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades en los lugares celestiales, exactamente en el lugar donde Cristo está sentado y con Él nuestras bendiciones heredadas a precio de sangre. Allí encontramos que nuestra espada es la Palabra de Dios, por eso lee la Palabra, medita en ella de día y de noche, declara la Palabra, toma posesión de las bendiciones ya conquistadas en la cruz y ora continuamente. Me gusta mucho una frase de Luciano Subirá en su libro “El propósito de la familia”. Él declara que la oración no es un arma, ella es la propia guerra. La victoria ya está garantizada, vive como heredero de las bendiciones de Dios y proclama las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su maravillosa luz (1 Pe 2:9). Al final, el ticket que recibiste es todo incluido y ni siquiera fuiste tú quien pagó por él.





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