Una confianza radical.
- Josué G.

- há 12 minutos
- 2 min de leitura
Hoy en día es fácil notar que algo no está del todo bien. Conversas unos minutos con alguien y ya aparece la preocupación… el futuro, la plata, lo que viene, la estabilidad. Es como si todos, de alguna forma, estuviéramos cargando algo. Y en medio de eso, muchos decimos: “yo confío en Dios”. Pero siendo honestos… estos tiempos están mostrando qué tan real es esa confianza. Porque hay una confianza que depende de que todo esté bien… y otra que se mantiene incluso cuando nada parece estarlo. Salmo 62:8 “Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah” Este salmo dice que esperemos en Dios en todo tiempo y que derramemos nuestro corazón delante de Él. Y eso es clave. Porque confiar de verdad no nace cuando todo está en orden, sino cuando aprendemos a estar con Dios de manera real. David lo entendía muy bien. Él no habló de Dios como su roca desde la comodidad de su trono, sino en medio de problemas, angustia y decisiones difíciles. Y aun así, siempre volvía al mismo lugar: la presencia de Dios. Antes de ver respuestas, él buscaba a Dios. Antes de sentirse fuerte, se acercaba a Él. Y esto nos confronta un poco… porque a veces queremos la paz, pero sin orar. Queremos sentirnos seguros, pero sin tener una relación profunda con Dios. Pero cuando uno empieza a abrir el corazón de verdad, sin filtros, sin aparentar… algo cambia. No es que los problemas desaparezcan, pero por dentro comienzas a estar más firme. También es en los momentos de incertidumbre donde se nota esta confianza. Jesús mismo dijo que no viviéramos angustiados, (Mateo 6:25-34) porque Dios sabe lo que necesitamos. Él no pierde el control, no se sorprende, no llega tarde. Nosotros sí nos desesperamos… pero Dios sigue firme y fiel.Confiar entonces no significa que todo va a salir perfecto, sino que no estamos solos en medio de lo que estamos viviendo. Quizás últimamente has sentido ansiedad, temor o inseguridad. Y eso no te hace menos creyente. Más bien, puede ser una invitación de Dios a acercarte más a Él, a ir más profundo. Porque al final, la confianza no nace de entender todo… sino de estar cerca de Él. Y aunque todo se mueva —la economía, los planes, el futuro— hay algo que no cambia: Dios continua firme, sigue siendo mi roca, sigue siendo tu roca. Y cuando te afirmas en Él, no es que tú te vuelves fuerte de repente… es que empiezas a descansar en su fuerza.
Al final, eso es lo que necesitamos hoy: una confianza real, profunda… que nace en la presencia de Dios




Comentários